27 may. 2006

Una mirada hacia las tendencias de la narrativa chilena actual

Por Miguel de Loyola

Una visión global de la narrativa chilena de los últimos treinta años, necesariamente conduce a canalizarla en dos vertientes distantes la una de la otra. Una, la oficial, que cuenta con el patrocinio de las grandes editoriales, y, por lo mismo, con una cobertura publicitaria en la prensa y la consabida publicidad que esto implica. La otra, la que no ha sido editada por las editoriales transnacionales, ni si quiera en las nacionales de cierta importancia en el medio, sin la indispensable difusión en la prensa, ni comentarios críticos, se desarrolla fuera de los márgenes del establishment, con escasa o ninguna repercusión en la opinión pública lectora.

No sabemos, sin duda, cuál de estas dos sobrevivirá en el tiempo. Por lo pronto, baste señalar aquí la discriminación que se hace hoy por hoy en el mundo en materia de arte, por una cuestión fundamentalmente de interés comercial. Nadie invierte en literatura, ni en cualquier campo relacionado con el arte, sino está seguro de recuperar la inversión y obtener dividendos suculentos. Este apoderamiento del campo creador por parte de la empresa privada cuyo principal objetivo, sabemos, en el lucro, constituye un impedimento para hablar de canon literario como solía hablarse en otros tiempos. Hoy, la literatura que se vende es la que marca la tendencia, imponiéndose por encima de cualqueir otra.

El fenómeno, desde luego, no sólo afecta a la literatura chilena, sino a la que se escribe en todo el orbe. Por consiguiente, es posible advertir que la literatura floreciente en el Chile de los últimos treinta años, es aquella que se acerca al estilo impuesto por la industria, y la que se vende en el mercado como producto de consumo masivo, sea ésta buena o mala literatura. Asunto sobre el cual no cabe pronunciarse, cuando no se tiene la distancia estética suficiente para hacerlo.

Lo que si cabe señalar, es la marcada tendencia hacia el thriller, la novela policial, por sobre la narrativa de corte social, filosófico, o metafísico. Esta tendencia se ha impuesto en Chile muy por encima de la novela del exilio, por ejemplo, y de las obras post dictadura que siguen denunciando las arbitrariedades cometidas durante ese tiempo, etc.

Contrariamente a lo que sucedía treinta años atrás en Chile, donde se imponía la novela comprometida con la efervescencia social de la época, hoy día para nadie resulta difícil advertir que el interés de la dualidad escritor-lector avanza hacia el plano de la diversión, del entretenimiento, sin compromisos de ningún tipo con la cosa social. En tanto la novela que busca cuestionar, denunciar, reivindicar al hombre y su circunstancia, todavía no peude penetrar el "campo intelectual" y permanece en silencio, marginada de los medios y de sus eventuales lectores.

La crítica literaria, ayer agente importante para el desarrollo y la salud de la narrativa, no tiene hoy mayor peso que la brindada por el mercado. Al no existir tribunas pluralistas e independientes para el desarrollo y la difusión de la crítica literaria, las pocas existentes en los diarios masivos quedan sujetas también a los intereses de la industria editorial. Tampoco es oportuno hablar aquí de la crítica académica, porque en tanto no salga de las aulas, su influencia respecto al canon es absolutamente nula.

Así, en nuestro Chile actual deslumbran los escritores que mediante esta literatura de entretenimiento, han conseguido insertarse también en el concierto de la literatura mundial, reafirmando o adhiriendo al nuevo canon impuesto por la industria.

Sin embargo, hay que reconocer que esta cabeza de playa abierta por los escritores nacionales en el extranjero, contribuye a la divulgación y expansión de la narrativa chilena hacia los países desarrollados, lo mismo que en la época del boom. Con la diferencia que hoy, no se exportan ideas como ayer, sino entretención.


Miguel de Loyola, nace en Chile. Realiza estudios superiores en la Universidad Pontificia, Universidad Católica de Chile. Entre 1984 y 1986 forma parte del taller del Premio Nacional de Literatura José Donoso. Publica el libro de cuentos "Bienvenido sea el día" (1997), las novelas "Despedida de soltero" (1999) y "El desenredo". Actualmente, forma parte del Círculo de Críticos de Arte de Chile, y es Director de la Corporación Cultural Letras de Chile, editor responsable de crítica y ensayo del sitio Letrasdechile.cl, y secretario de redacción de la revista Proa.